Mis Ojos Te Escuchan

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Hoy quiero platicarte de una habilidad que desarrollamos las personas con discapacidad auditiva,  que causa curiosidad en las personas oyentes.

No sé si sepas que en el mundo habemos millones de personas con pérdida auditiva y gracias a los avances tecnológicos, hoy en día contamos con herramientas tales como los auxiliares auditivos e implantes cocleares, que nos ayudan a entender el lenguaje.  Pero la tecnología no ha podido igualar la perfección de nuestro sistema auditivo y en muchas ocasiones nos quedamos cortos, es entonces que recurrimos a una habilidad, que se conoce como lectura labio facial o lectura de labios.

Y, ¿qué es la lectura labio facial?  La respuesta más sencilla que se me ocurre es: a falta de oído, la vista.

¿Cómo?  Sí, escuchamos con nuestros ojos y aunque esto suene a ciencia ficción,  no es más que una habilidad innata en todos los seres humanos, es decir, todos compensamos nuestra escucha con la vista, pero en las personas con discapacidad auditiva, se convierte en una herramienta de apoyo para poder seguir una conversación.

Algunos logramos desarrollarla de manera natural, sin necesidad de asistir a clases, otros la tienen que entrenar, pero recargarse en esta habilidad en un mundo oyente, tiene muchas limitaciones, sobre todo si quien está hablándonos no sabe que la estamos utilizando para comprender lo que está diciendo.

Es por ello que quiero compartir contigo, algunos consejos que te pueden facilitar el uso de esta habilidad.

Consejos para el labio lector:

  1. Dile a tu interlocutor que tienes pérdida auditiva.  A diferencia de otras discapacidades, la nuestra NO SE VE.
  2. Guarda una distancia adecuada para poder ver la cara de tu interlocutor.
  3. Pídele al interlocutor que cuando hable tenga en cuenta que debe dejar ver su cara en todo momento, no cubrir su boca y buscar una buena iluminación para que puedas entender lo que está diciendo.
  4. Explícale que si habla y no le respondes, no piense que lo estás ignorando, puede suceder que no lo hayas escuchado.  Quizá será necesario que toque tu mano u hombro para tener tu atención.  Especifícale que nunca utilice golpes ni jalones.
  5. Pídele al interlocutor que hable de forma clara sin exagerar los gestos.  El hablar despacio puede ayudar y recuérdale que no necesita gritar.

Las personas que dominan la lectura labio facial pueden reconocer hasta el 35% de las palabras, esto se debe a que algunas palabras se leen igual, como por ejemplo:  masa, pasa, o bata, pata. Y es por esto que necesitamos saber el contexto de la conversación para elegir la palabra adecuada.  ¿Complicado, no?

Los siguientes consejos están dirigidos al interlocutor (oyente), para que pueda ayudarte a entender la conversación.

Consejos para el interlocutor (oyente): 

  1. Los lugares ruidosos son malos para cualquier tipo de conversación, pero para las personas con pérdida auditiva resulta peor, será necesario un ambiente sin ruido para que podamos seguir la conversación.
  2. Los labio lectores somos excelentes conversadores de uno a uno, pero si se encuentran más personas con nosotros, difícilmente podremos entenderlos al punto de ser imposible.  Es por eso que no nos gustan las reuniones con muchas personas.
  3. No debes cambiar el tema de conversación sin avisar y será de gran ayuda que si nos perdemos en la conversación, nos indiques el tema y qué se ha dicho al respecto, como por ejemplo:  “estamos hablando del clima y te decía que hoy hace mucho calor”.
  4. Cuando la persona con discapacidad auditiva no entendió, no respondas: ¡olvídalo!, ni tampoco repitas la frase, trata de decir lo mismo con otras palabras.
  5. A las personas con pérdida auditiva nos cuesta mucho trabajo entender los nombres propios y algunos números, resultará de gran ayuda verlos escritos para entenderlos.
  6. Y por último, nunca te burles de una persona con pérdida de audición.  Para nosotros resulta doloroso que te rías si no entendimos tu conversación.  Hacemos todo lo posible por mantener una comunicación en un mundo oyente.

Mi implante tiene varias limitantes, una de ellas es que no puede discriminar el ruido ambiental y cuando trato de adaptarme al mundo oyente en lugares ruidosos o con muchas personas, me resulta muy difícil seguir una conversación y es entonces que con mis ojos escucho.

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